Mi nombre es María José Peragallo Arias y hace unos años, mi vida se convirtió en un infierno. A raíz de que yo denuncié a un actor, quien cometió en mi contra delitos de violencia de género, personas anónimas comenzaron a difundir rumores sobre mí en las redes sociales. Me sentí atacada, humillada y mi salud mental se fragmentó a tal punto que perdí la noción de la realidad.
La difamación se extendió como un incendio, y pronto mi pasado era cuestionado, mis acciones eran malinterpretadas y mi reputación estaba en juego.
Al principio, no sabía qué hacer. Me sentí abrumada y asustada. Pero luego, algo dentro de mí se encendió. Decidí no dejar que la negatividad y la mentira me definiera. Comencé a buscar apoyo en mis seres queridos y en profesionales que me ayudaron a entender mi trastorno y recuperar mi cordura, mi estabilidad y mi autoestima.
Bloqueé las redes que me estaban atacando y comencé a enfocarme en mí misma. Me di cuenta de que mi valor no se define por lo que otros dicen de mí, sino por lo que yo sé que soy. Empecé a practicar la autocompasión y a recordarme que merezco ser tratada con respeto y amabilidad, aspectos que una mujer olvida cuando es víctima de los crímenes mas crueles como de los que yo fui víctima.
Con el tiempo, la tormenta pasó. La gente comenzó a ver la verdad, y mi vida se restauró. Aprendí que la difamación no es un reflejo de mi valor, sino de la inseguridad de las personas que la propagan.
Hoy en día, estoy más fuerte que nunca. He aprendido a manejar las críticas, a ignorar el cuestionamiento mal intencionado y a enfocarme en lo que realmente importa: mi bienestar mental y mi felicidad.
Si estás pasando por algo similar, no te rindas. Busca ayuda, rodéate de personas positivas y recuerda que tú eres más fuerte de lo que crees.
Para más información o para compartir tu testimonio bajo un seudónimo escribe a nuestro buzón.
María José Peragallo Arias
