Natalie

Mi nombre es Natalie y hoy tengo 37 años. Durante mucho tiempo guardé silencio sobre algo que marcó profundamente mi vida.

Cuando tenía 12 años comenzaron los abusos sexuales por parte de mi padrastro. Según mi recuerdo y mi testimonio, estos hechos ocurrieron durante las vacaciones de verano y se repitieron durante siete años.

Durante años viví con aquello en silencio. No fue sino hasta que tenía 36 años que encontré la fuerza para contarle a mi madre lo que había vivido.Mi madre me propuso que reuniéramos a toda la familia y que pudiéramos contarles lo sucedido.

Ese momento significó enfrentar una verdad que durante décadas había permanecido dentro de mí.

Dentro de mi familia encontré reacciones diferentes. Uno de mis hermanos me apoyó y creyó en mí. La otra que también es hija de mi padrastro, no me apoyó, eso sin contar a mis 3 tíos hombres.

A partir de entonces comenzó una etapa particularmente dolorosa. Mi padrastro negó durante mucho tiempo lo que yo había denunciado. Además, junto con mi hermana me ridiculizó y realizó publicaciones en redes sociales que me hicieron sentir aún más expuesta y humillada.

También se llegó a responsabilizar a mi madre por los abusos que yo había denunciado.

Todo esto tuvo consecuencias enormes en mi vida. No solamente tuve que enfrentar el dolor de recordar lo que viví, sino también tener que defenderme de quienes cuestionaban mi palabra, me ridiculizaban o intentaban convertir mi experiencia en algo que yo había provocado.

Mi caso llegó a las autoridades aquí de México, pero la investigación fue archivada por falta de antecedentes. Para mí, esa decisión no significó que lo vivido dejara de existir. Al contrario, me dejó con la sensación de no haber obtenido justicia y de que mi historia había quedado sin una respuesta.

La difamación y la exposición pública marcaron mi vida para siempre. Haber hablado después de tantos años no me liberó del dolor como esperaba; también significó enfrentar nuevas formas de violencia, cuestionamientos y humillaciones.

Hoy tengo 37 años y estoy en tratamiento psicológico.

Comparto mi testimonio con Proyecto Difamada porque quiero dejar constancia de lo que he vivido y de las consecuencias que tuvo para mí no solamente aquello que denuncié, sino también la forma en que fui tratada después de hablar.

No busco que nadie sienta lástima por mí. Quiero que se entienda que detrás de cada denuncia existe una persona, una historia y una vida que puede quedar profundamente afectada cuando su relato es negado, ridiculizado o utilizado para desacreditarla.

Durante años guardé silencio. Hoy, al menos, puedo contar mi historia.

Natalie